lunes, 25 de febrero de 2013

RESEÑA CONCIERTO DE LA GUSANA CIEGA EN EL AUDITORIO NACIONAL


@alinerockbles


 

Sábado 23 de febrero, subiendo las escaleras del imponente Auditorio Nacional de la Ciudad de México, por un momento confundí la luna -casi llena- con la iluminación del lugar. Estaba por caer la noche, noche en la que La Gusana Ciega presentaría “De Merlina a Conejo en el sombrero”, título por demás sugerente, en una presentación que prometía ser  una noche muy especial, y así fue.

Pocos minutos después de las 8 de la noche, el show comenzaba con la visión de un performance teatral ubicado al centro atrás del escenario,  compuesto por las interacciones de una familia de moda cincuentera-sesentera, sentada frente al televisor. Al mismo tiempo, la música empezaba con la banda encargada de abrir el show, los originarios de Puebla, Renoh, quienes tocaron varios de los sencillos de su producción debut.

A las  8.35pm, luces en off. La Gusana Ciega aparecía en el escenario, dando inicio a su presentación con Conejo en el sombrero, seguida de Sálvame de mi que dio rienda suelta a la vibra del recuerdo y añoranza de todos los que se, estábamos ahí para cantar más de una historia personal disfrazada de canción.

 A Daniel le brillaban los ojos al cantar, se le llenaba la mirada de gente y a nosotros se nos llenaba el corazón de música;  sonreía complacido, como tratando de memorizar las caras de los miles de asistentes que le entregarían su garganta esa noche; en esa fiesta que seguía con Celofán, Me puedes, Tornasol y Entra en el agua, canción llena de fuerza en la que Germán tiene como siempre la oportunidad de dejarnos con la boca abierta admirando la pasión que imprime en la batería.

Lo interesante de un concierto de una banda con una historia como la de La Gusana Ciega, es observar los saltos de tiempo, el reflejo personal de cada uno de los álbumes; traer del pasado canciones tan íntimas y tan representativas para el inicio del grupo, como Merlina, Dulce afrodita, Estación lunar y conjuntarlas con Asimétrica , Te entregas o Ella Estrella, de su último álbum,  resultó todo un deleite para el oído de los ahí presentes. Salón Victoria se sumó en ese momento al escenario para darle con todo a los instrumentos de viento.

Más de una hora y media había transcurrido; para ese momento el atril de Daniel estaba atestado de brassieres multicolores (en un ritual textil de alabanza, las fans lanzan una especie de lluvia de ropa interior al escenario).  Yo ya tenía la garganta adolorida de gritar, de tanto querer escuchar mis propios recuerdos; pero no contaba con que lo mejor estaba por venir.  En el escenario se habían unido Stone, de las Víctimas del Doctor Cerebro, para tocar con la banda No me tientes y Jessy Bulbo para Dolor de huevos. Como regalo especial, tocaron un set de rolas en versión acústica en la que sonó la hermosa Giroscopio (porque… pensar que te escondes, es parte del juego…).

Poco más de dos horas y llegábamos al final. Daniel, Jorge, Luis Ernesto “Lu” y Germán nos lo habían dado todo. Para un cierre más que perfecto, una canción que se canta con los ojos cerrados y un poco de ardor en la conciencia: No puedo verte, a la que siguió la muy bailable y popular Yes Sir I can boogie  que puso literalmente a todos a bailar en el escenario y que dio como concluida la presentación de La Gusana Ciega, celebrando su exitosa trayectoria en el Auditorio Nacional.

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